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Este libro está escrito por Mí (que juega a ser una persona que a veces escribe historias) para Mí (que disfruta imaginando historias hilvanadas en ristras de palabras).

Esta sensación personal que nos hace ser conscientes de estar existiendo -este único Mí- sabe que nada es casual en esta vida. Que todo en ella respira un halo misterioso y mágico.

Tan mágico y misterioso, como el hecho de que este vivo instante en que “yo” estoy terminando de redactar estas palabras, sea el mismo vivo instante en que “tú” las estás leyendo. En ambas vivencias, nuestra realidad personal coincide en el único Instante sin tiempo en que la vida nos sucede.

Este Instante vivo siempre se sitúa en el ahora presente, ajeno a cualquier contenido con el que intentemos catalogarlo. Siempre es fresco, inexplorado, abierto a todo, sin lastre alguno. Esa es su naturaleza. 

Desde este Instante, único y atemporal, El viaje de Riddhi te anima a recrear tu viaje interior con esta representación simbólica del eterno buscador que ansía la Felicidad. Felicidad que habita pura e inocente en nuestros primeros años de vida. Aquella que la mayoría de personas creemos haber perdido en este sueño de separación y muerte que llamamos “realidad”.

Felicidad que, al igual que nuestro “Mí”, es Una e imperturbable ante nuestros juicios y prejuicios, nuestros miedos y deseos, o nuestros méritos y culpas en esta supuesta realidad en la que creemos ser.

Felicidad que, erróneamente a lo que nos hacen creer, no ha de ser conquistada ni estamos condenados a perderla: es lo que somos.

Quizás el juego de la vida consista en abrirnos a la posibilidad de una eternidad siempre presente en nuestro particular ahora. Eternidad -que es Felicidad y Libertad-, aprisionada bajo la frágil condición mortal de un cuerpo humano.

Ojalá se nos permita encarnar conscientemente este maravilloso misterio que es el viaje de existir. Seres mortales en busca de una eternidad que ya es, pues Eso somos.

¡Así sea! ¡Así Es!