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El viaje de Riddhi

«Hola. Te estaba esperando.

Antes de que dejara el mundo de los sueños me hiciste prometer que esperaría por ti hasta que pudiéramos coincidir en este plano. Comprenderás (bueno, espero que al final lo comprendas y sonrías conmigo) que no tenía otra opción salvo aceptar. Por ti, hubiera esperado hasta la eternidad».

 

Así comienza El viaje de Riddhi.

Su relato aborda el tema más importante de la sabiduría ancestral: cómo amarnos. En él conoceremos las vivencias de Riddhi, centrándonos en el largo viaje que inicia en su juventud desde Zarcón, su poblado natal, hasta Angkor, la primera gran ciudad de la época.

Nuestro protagonista decide emprender camino sin mapas ni metas tras padecer una desgarradora experiencia, deseoso de ver mundo y confiado en sanar así su maltrecho ánimo. En el trayecto que realiza compartiremos aventuras y enseñanzas con algunos de sus compañeros de camino, así como con otros personajes que le mostrarán las diferentes facetas de la existencia humana. Conoceremos vivencias de lealtad y traición, miedo y coraje, tristezas y alegrías… Todo ello en un ambiente de grata camaradería, con humor, amor y muchas sorpresas.

El viaje de Riddhi nos anima a tener la valentía de amarnos a nosotros mismos. A honrarnos honestamente confiando en nuestros dones. A sentirnos agradecidos por estar vivos y presentes, y a aceptar con el mismo sentimiento de gratitud y confianza todas las experiencias “buenas o malas” que tenga a bien brindarnos la vida en cada instante, momento a momento.

En otras palabras: este viaje nos anima a confiar sin juicios ni fisuras en la sabiduría y el amor que la vida nos brinda siempre a todos, sin excepción.

En esta confianza plena se halla la clave para aprender a amarnos, independientemente de cuales sean nuestras circunstancias pasadas, presentes o futuras. El amor siempre presente, sólo en este instante, inalcanzable e intocable por el tiempo. El amor siempre vivo en este único instante. Ese es el milagro. Eso somos.

Acompañes o no a Riddhi en su camino, quiero desearte:

¡Buen viaje hacia el corazón puro que ya es en ti!